De interés

PULSANDO LA TECLA CONTROL CON LAS DE + O - PUEDE VARIAR A SU GUSTO EL TAMAÑO DE LA PÁGINA EN SU MONITOR.
Mostrando entradas con la etiqueta Gualeguay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gualeguay. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de septiembre de 2015

DIFTERIA, UNA ENFERMEDAD QUE CASTIGÓ A GUALEGUAY

HACE MÁS DE 100 AÑOS
Por el Licenciado Gustavo Cichero

Si bien éste es un blog dedicado a las historias de vidas, las enfermedades como al muerte forma parte de la vida. Frente a las epidemias existen también vidas que luchan contra esos flagelos, dejando, muchas veces, sus propias vidas en esa acción y sus historias son raramente contadas.
Jorge surraco, editor del blog.

La Gripe A (H1N1) de origen porcino, se ha convertido en una pandemia.
Esta gripe que no solo afecta a la población de nuestro país, sino a gran parte del mundo, es un ejemplo más de los numerosos casos de enfermedades que castigaron a la humanidad a lo largo del tiempo.
 
Hace más de 100 años, más precisamente en 1891, existía en nuestra ciudad una preocupación similar a la actual, pero por otra enfermedad: la difteria.
La Reacción, semanario de Gualeguay, se preocupó principalmente de informar sobre el avance de la enfermedad en la región.
Las noticias no buscaban tranquilizar, sino alarmar a la población de las terribles consecuencias que traían la difteria y la viruela. Sobre la Viruela dice: “Esta terrible enfermedad sigue haciendo estragos en la vecina ciudad de Gualeguaychú. Últimamente han ocurrido tres casos fatales”. (1)
En la misma página se lee: “La viruela y la difteria, se han desarrollado de una manera alarmante en Montevideo. Los casos se suceden y las defunciones no escasean”. (2)

Si bien las noticias anteriores no se refieren a nuestra ciudad, en Gualeguay también hubo que lamentar víctimas. En el mes de julio de 1891, Wenceslao Martínez, dueño de una reconocida imprenta, vio como su hijo moría de difteria. La Reacción se expresa sobre esta muerte afirmando que “A las víctimas ya producidas por la terrible enfermedad, la difteria, que hoy tiene en continua alarma a los padres de familia, tenemos que agregar otra pérdida, no menos sensible e irreparable. Nos referimos al fallecimiento del inteligente niño […] Gualberto Erasmo. Por su edad era el encanto y alegría del hogar de sus padres – por su inteligencia y vivacidad era una esperanza, todo un porvenir halagüeño para los mismos […].” (3)

De la misma manera que hoy los medios de comunicación se preocupan por brindar información preventiva, sobre la gripe A (H1N1), el semanario La Reacción de Gualeguay, preocupado por el avance de la difteria, publicó una serie de instrucciones que la Asistencia Pública de la ciudad de Buenos Aires difundió, recomendando a los padres de familia su más estricto cumplimiento a fin de evitar que la enfermedad alcance mayores proporciones. 

Años después de esta epidemia comenzó a construirse el
Hospital San Antonio de Gualeguay  (1898).
Algunas instrucciones establecían que “[…] para evitar la difteria en los niños se les debe hacer practicar con frecuencia, varias veces en el día, si es posible, gargarismos simples con agua tibia o una solución débil de ácido bórico, limón, vinagre, etc. […]; examínese la garganta de los niños todos los días […]; si llegan a observar alguna llaga, deberán aislar al enfermo, separándolo de los otros niños y llamar al médico para que verifique el diagnóstico. Comprobado este deben retirar de la casa a los niños sanos, si es posible, y sino impedir en absoluto todo contacto con el enfermo. […]El enfermo debe ser colocado en la habitación más aislada de la casa con los muebles indispensables y con el personal estrictamente necesario para atenderlo. […] Los útiles de la alimentación le serán reservados exclusivamente y los restos de la comida no deben permanecer en la habitación ni ser utilizados por los sanos. […] La persona que cuide al enfermo deberá tomar la precaución de cubrir sus ropas con un delantal impermeable que se sacará cuando salga de la habitación, lavándose previamente las manos en una solución antiséptica […].” (4)

Muchos de los cuidados antes expuestos coinciden o se asemejan a los que debemos tener con la Gripe A (H1N1).

Después de dos meses de publicar artículos relacionados con la difteria y sus consecuencias, La Reacción”, cerraba el tema publicando un artículo el 31 de julio de 1891, afirmando que la enfermedad estaba en notable retroceso. (5) Dios quiera podamos decir lo mismo en corto tiempo, sobre la gripe que aqueja a nuestra sociedad.

           
Notas

1) Semanario La Reacción. Gualeguay. Año I. Nº 31. Domingo 14 de Junio de 1891. Pág. 4.
2) Ídem.
3) Semanario La Reacción. Gualeguay. Año I. Nº 35. Domingo 12de Julio de 1891. Pág. 4.
4) Ídem.
5) Cf. Semanario La Reacción. Gualeguay. Año I. Nº 37. Domingo 31de Julio de 1891. Pág. 3.



martes, 9 de junio de 2015

Rosa y Omar Fernández, una pareja lechiguanera.

Otro episodio de mi documental sobre las islas Lechiguanas que ofrezco a todo el público en mi canal de youtube.
Rosa y Omar vivieron siempre en Las Lechiguanas. Son auténticos isleros que conocen su habitat de una manera profunda y vital.

sábado, 21 de marzo de 2015

TOMÁS DE ROCAMORA: protagonista de la historia entrerriana



Por el Lic Gustavo Cichero

El pasado 19 de marzo se conmemoró el 232 aniversario de la fundación de la ciudad de Gualeguay. Dos días antes, el 17 de marzo se cumplieron 196 años de la muerte de su fundador, el coronel Don Tomás de Rocamora. En su homenaje, publicamos esta nota de Gustavo Cichero, que muy sintética pero efectivamente, traza una justa semblanza del fundador. Para el conocimiento general y para los textos de algunas historias, Rocamora desaparece de la historia luego de las tres fundaciones que realiza en Entre Ríos, pero como muy bien rescata Cichero, Rocamora sigue sirviendo a la patria, prácticamente hasta el día de su muerte, acaecida en 1819.
Jorge Surraco - editor

 
Tomás de Rocamora
El pasado 19 de marzo, conmemoramos un nuevo aniversario de la fundación de Gualeguay.
El fundador, Don Tomás de Rocamora, fue un  militar nacido en Granada de Nicaragua, pueblo del entonces Reino de Guatemala, el 25 de abril de 1740.
Sus padres fueron el Coronel Don José de Rocamora y Doña Jacinta del Castillo y Hurtado de Mendoza.
Se inició en la carrera de armas en España, cuando apenas tenía 10 años. Culminada su preparación, regresó a América hacia 1768, radicándose en Nueva Granada. Desde allí pasó a América del Sur, donde se destacó por su actuación en la rendición y toma de la isla de Santa Catalina, en la costa de Brasil (1772). A partir de entonces, prestó servicios en las milicias de Buenos Aires y Montevideo.
Por 1780, las condiciones de Entre Ríos preocupaban a las autoridades virreinales. En esta región, los buenos vecinos convivían con malvivientes, forajidos  de la justicia, que practicaban un fluido contrabando con Brasil, imperio que proyectaba la incorporación de la Mesopotamia a sus dominios.
El agravante de la situación fue la erección de una nueva capilla en la zona de Gualeguay,  hecho que produjo una serie de conflictos entre los pobladores de la región. Ante las diferencias existentes, el Virrey dispuso el envío de un fiscal y soldados para solucionar el problema. Para esta misión fue nombrado en febrero de 1782 don Tomás de Rocamora, quien era entonces ayudante mayor del regimiento de Dragones de Almanza, destacado por su talento y experto en misiones de este tipo.
Establecido en Entre Ríos, realizó un largo viaje de reconocimiento por el interior del territorio, con el fin de conocer la vida y organización de los que vivían, por entonces alejados de los principales centros políticos. Este recorrido le permitió a Rocamora comprobar que no existían autoridades que ejercieran funciones de gobierno y que los montes daban refugio a bandidos que huían de la justicia.
El resultado de su viaje, se plasmó en una serie de informes al Virrey sobre la situación social, económica y política de la región, proponiendo al mismo tiempo la fundación de pueblos para organizar y concentrar a los pobladores que estaban dispersos.

Plano confeccionado por Rocamora para su informe al Virrey
En estos informes, Rocamora dio nombre a nuestra provincia; fue el primero en llamarla “Entre Ríos”, augurando que sería la mejor provincia del continente Americano.
 Satisfecho su pedido, un año después, en 1783 fundó tres pueblos con sus cabildos aprobados: Gualeguay, el 19 de marzo, Concepción del Uruguay, el 23 de junio y Gualeguaychú, el 18 de octubre.
En 1784, el Virrey Vertiz, que lo favoreció y apoyó en sus acciones en Entre Ríos, fue reemplazado por el Marqués de Loreto. El nuevo virrey, dando menos importancia a la situación de Entre Ríos, relevó del cargo a Rocamora.
El militar nicaragüense, pasó a Buenos Aires, donde en 1803 se desempeñó como tercer jefe del regimiento de caballería con la graduación de teniente coronel.
Cuando en mayo de 1810 estalló la revolución contra las autoridades virreinales, don Tomás estuvo del lado patriota y se declaró a favor de la independencia. En ese entonces era teniente gobernador de Misiones, hecho que favoreció su incorporación al ejército de Belgrano que marchaba a Paraguay. En esa campaña se desempeñó como maestre general de su cuartel. En 1812 pasó a retiro, falleciendo en Buenos Aires el 17 de marzo de 1819. Sus restos fueron sepultados en el cementerio de la iglesia de la Merced, pero se ignora el sitio en que yacen, ya que no existe lápida que lo indique.
Rocamora no era solamente un militar, también era un hombre de familia. Había contraído matrimonio con María Ramona Ibáñez y Rospigliosi, con la cual tuvo una hija, María Bernarda, la cual sería esposa del renombrado general Marcos González Balcarce.
Hoy, a 196 años de su muerte, recordamos a quien fuera fundador de pueblos y precursor de la organización política, económica y social de la provincia de Entre Ríos.


Fuentes consultadas

1)AROZENA, Hugo Nestor (Dir). Historia elemental de Entre Ríos. Paraná. MC ediciones. 1991.
2)OTERO CLOTET, Orlando. Tomás de Rocamora fundador de pueblos. Bs.As. Producciones gráficas Carrá. 1983.
3)PICCIRILLI, Ricardo; ROMAY, Francisco; GIANELLO, Leoncio. Diccionario Histórico Argentino. T VI. Bs. As. Ediciones Históricas Argentinas. 1954.
4)UDAONDO, Enrique. Diccionario Biográfico Colonial Argentino. Buenos Aires. Edit. Huarpes. S.A. 1945.


sábado, 7 de febrero de 2015

DOS PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA DE GUALEGUAY



UNIDOS POR UN INTERÉS COMÚN:

JUAN M. CASTARES Y EL PBRO. JUAN VILAR

Por el Prof. Gustavo Cichero

Seguimos incursionando en la historia de Gualeguay y sus habitantes, especialmente aquellos que dejaron su marca en el devenir de la ciudad. Lo hacemos examinando el archivo de notas del Prof. Cichero que en esta oportunidad nos da una semblanza de dos protagonistas que se vincularon en el tiempo sin conocerse, por medio de una aspiración común. Uno vivió en Gualeguay en los albores de la ciudad y de la patria y el otro en el período de la organización del país como  República Argentina.

Jorge Surraco-editor


Si bien estos dos personajes de la historia local no se conocieron porque no fueron contemporáneos, los une su patria de origen: España.
Las circunstancias de la vida los trajeron a la Argentina, radicándose en nuestra ciudad y contribuyendo a su historia.




Juan Castares fue protagonista de los acontecimientos revolucionarios de 1810. Por entonces residía en Gualeguay desde su fundación, dedicándose a actividades comerciales y políticas.



Dentro de estas últimas, cabe destacar que fue alcalde ordinario de Gualeguay en el año 1802 y su cómoda posición económica e influencias fueron ofrecidas al cura vicario y posteriormente al virrey para levantar un templo en nuestra villa. 


El anhelo de Castares se debía al interés general de la población. La obra era un sueño, pero su concreción demandaba enormes gastos, los cuales él estaba dispuesto a costear. 

La generosidad de Castares no se observa solamente en esta acción, sino que también nos benefició con la construcción de una cárcel, reparando la Casa Capitular, sustentando a los presos y guardianes, y desempeñándose gratuitamente en la función de Alcalde, ya que había renunciado a los derechos que le correspondían. Si esto no es suficiente para reconocer su espíritu filántropo, es preciso agregar que en su casa se brindaba asistencia médica, ropa y alimentos. 

Sus diferencias con el gobierno de Buenos Aires lo llevaron a la muerte, a pesar de que se había manifestado abiertamente a favor de la revolución que había estallado en mayo de 1810. En 1815 nuestro territorio estaba sumergido en una profunda guerra civil y el Directorio de Gervasio Antonio Posadas envió a las tropas porteñas a que invadieran Entre Ríos, alegando la existencia de partidarios de José Gervasio Artigas. Como dentro de este grupo se encontraba Juan Castares, una partida del ejército directorial al mando del Sargento Mayor Pinto Carneyro le dio muerte.
Con Castares, moría el deseo de toda una comunidad de contar con su templo parroquial, proyecto que sería retomado y concretado por el sacerdote Juan Vilar.



El presbítero Juan Vilar nació en Balenyá, provincia de Barcelona – España el 10 de agosto de 1842. Sus padres fueron el artesano Juan Vilar y Micaela Batlló.
Estudió en el seminario episcopal del municipio español de Vich, donde se ordenó de sacerdote y su primera misa la celebró en su pueblo natal en septiembre de 1867. Deseoso de conocimiento, continuó estudiando el profesorado de Latinidades en la Escuela Normal de Barcelona y luego se doctoró en Ciencias en la Universidad de la misma ciudad.
Instaló un colegio de segunda enseñanza en la ciudad de Valls y luego en Barcelona.
Debido a los conflictos civiles que sumergieron a España en una difícil crisis, se trasladó a Argentina en 1875, donde fue nombrado Capellán del Colegio de Nuestra Señora del Huerto, desempeñándose en simultáneo como maestro particular.

Desde allí, al año siguiente, fue designado sacerdote para Curuzú Cuatiá (Corrientes) y en 1877 se lo destinó a La Paz.
A nuestra ciudad llegó en noviembre de 1879 y se desempeñó por casi veinticuatro años al frente de la Parroquia San Antonio.


 Su obra fue grandiosa, no solo por atender espiritualmente a nuestros vecinos, sino por ser el responsable de la construcción del hermoso templo que enorgullece a nuestra ciudad.
Como puede apreciarse, el templo parroquial San Antonio fue  soñado por Juan Castares, haciéndolo realidad el presbítero Juan Vilar.



Fuentes

*UDAONDO, Enrique. Diccionario Biográfico Colonial Argentino. Buenos Aires. Edit. Huarpes. S.A. 1945
*VICO, Humberto P. Historia de Gualeguay: Desde sus orígenes hasta 1910. Santa Fe. Edic. Colmegna. 1972
*“Cgo. Hon. Dr. Juan Vilar”. Diario La Mañana. Gualeguay. Domingo 9 de agosto de 1942. Pág. 1



miércoles, 10 de diciembre de 2014

Un gualeyo protagonista de la Historia Nacional



FRUTOS CÓRDOBA MORENO

Por el Prof. Gustavo R. Cichero
           
               Una vez más recurrimos al archivo del profesor Cichero para conocer otro aspecto de la historia de Gualeguay, en este caso en la figura de un soldado nacido en nuestra ciudad que intervino en los principales hechos militares que sucedieron en el territorio argentino y latinoamericano durante el siglo XIX, que delinearon un país.  Misma manera que muchos otros hacedores de patria desconocidos u olvidados, Frutos Córdoba Moreno no figura en las páginas de la historia argentina. Es bueno que por lo menos en las páginas regionales, estos actores, sean recordados y considerados. (Jorge Surraco-editor)


“Muchedumbre de beneméritos servidores de la Patria yacen en absoluto olvido. Encontrar algunos de ellos a través de añejas papelerías o en tumbas derruidas, implica siempre íntima satisfacción y cuasi el deber imperativo de sacarlos a luz, aventar el polvo acumulado sobre sus lápidas mortuorias”.Con estas palabras, comenzaba un artículo del 13 de marzo de 1938, publicado en el diario “La Mañanade Gualeguay. 

El autor de ese artículo, Fray Reginaldo Saldaña Retamar, tuvo la posibilidad de consultar la foja de servicios del Capitán Frutos Córdoba Moreno, protagonista de la historia militar argentina.

Este vecino de Gualeguay, nació  el 15 de agosto de 1834 y se destacó en las contiendas civiles e internacionales, en las que estuvo comprometida nuestra nación, en la segunda mitad del siglo XIX.
Sus actividades bélicas, comenzaron cuando tenía solo 16 años de edad, en el mes de enero de 1851, sirviendo en la “División Estrella”, de la que fue dado de alta con la gracia de “Soldado Distinguido”.

Su desempeño cobró protagonismo unos meses después, más precisamente en agosto, cuando participó junto a las fuerzas de Urquiza, de la campaña a la República Oriental del Uruguay contra el general Manuel Oribe, aliado de Juan Manuel de Rosas. Esta campaña, no fue exitosa solo para el gobernador entrerriano, sino también para Frutos, quién recibió las insignias de “Sargento”.

Consolidada la ruptura de relaciones entre Urquiza y Juan Manuel de Rosas, intervino en la Batalla de Caseros, el 2 de febrero de 1852, siendo premiado por su accionar con el grado de “Sargento 1º”. 
Lancero entrerriano

Buenos Aires, en desacuerdo con la nueva política llevada adelante por Urquiza, se separó del resto de la Confederación Argentina. Hilario Lagos, en disidencia con los porteños, sitió Bs. As. con el objeto de que la provincia separatista se reincorpore. En este hecho militar, también estuvo Frutos, quien fue ascendido a “alférez”.
En 1854, formó parte de la escolta que acompañó al entonces presidente de la Nación, Justo José de Urquiza, en su viaje a la provincia de Córdoba.

Cuatro años más tarde, en 1858, recibió el ascenso como “Teniente 1º” y unos meses después, recibió el título de “Capitán graduado de caballería”.
No alejado del campo de batalla, retomó las armas para asistir a la batalla de Cepeda en 1861, entre las tropas de la Confederación, dirigidas por Urquiza y las fuerzas de Buenos Aires, comandadas por Bartolomé Mitre. Esta beligerancia será consagratoria en su carrera militar, pues regresó a Entre Ríos con el grado de “Capitán”.

Al estallar la Guerra contra Paraguay en 1865, se incorporó a la “División Gualeguay”, que formó parte del Ejército Entrerriano, el cual se disolvió posteriormente.
Los años transcurrieron y Frutos Córdoba Moreno solicitó, el 18 de Junio de 1887, al Ministro de Guerra y Marina, Eduardo Racedo, una compensación por sus servicios prestados. Argumentaba: “Que habiendo pasado toda mi juventud prestando mis servicios a la Patria, hoy me encuentro avanzado en años y enfermo: enfermedades contraídas en servicio del Gobierno de la nación a quien he servido con lealtad y patriotismo”.
 
Soldados federales

En el mismo año que pedía esta retribución económica, Frutos Córdoba Moreno fallecía. Aunque hoy ya nadie recuerda a este vecino ilustre de nuestra ciudad, en aquel entonces, el secretario municipal, Leonardo Burgo Texera, lo recordó oficialmente en nombre de la Municipalidad de Gualeguay con estas palabras: “¡Quince años de rudas andanzas! ¡Quince años sobre el caballo por campos y poblaciones de tierra argentina y en tierra uruguaya! Quince años con la mano en el arcabuz y estopín en el pedrero, cual los primeros conquistadores, constituyen fornidos peldaños rumbo a la cumbre de la gloria”


(Palabras grandilocuentes; citas metafóricas; adjetivaciones rimbombantes, típicas de homenajes póstumos que más que honrar al destinatario, parecen querer hacer lucir al que las pronuncia. Este tipo de discursos se repite a lo largo de las épocas llegando a nuestros días y su análisis nos remite a experiencias recientes con nuestros pibes o gurises de la guerra, que fueron escondidos de manera vergonzante y que aún hoy no han recibido, por parte del pueblo argentino, el reconocimiento que merecen). Jorge Surraco-editor


Fuente consultada por el profesor Cichero
* SALDAÑA RETAMAR, Fray Reginaldo. “Hombres de Gualeguay: Capitán Frutos Córdoba Moreno”. Diario La Mañana. Gualeguay. Domingo 13 de marzo de 1938. Pág. 1

martes, 26 de agosto de 2014

EL CASAMIENTO DE MELITÓN JUÁREZ



Por el Lic. Gustavo R. Cichero

Para muchos de nuestros vecinos, Melitón Juárez solo involucra el nombre de una calle, conocida por cruzar el frente de la Escuela Normal y el costado este de la Plaza San Martín. 

Pero ese nombre, guarda mucho más para nuestra ciudad. Melitón Juárez no pasó desapercibido en la historia de Gualeguay. Fue Jefe de Policía en 1890 y entre 1900 y 1903, año en que se alejara hacia Santa Fe; fue protagonista durante la revolución de la Unión Cívica en 1890, defendiendo los intereses del presidente Juárez Celman; fue presidente del “Comité de Socorro a los Heridos”, encargado de atender a los perjudicados en esta revolución y miembro de la Comisión Administradora, encargada del gobierno de nuestra ciudad entre 1891 y 1892. (1)
Su vida privada también está unida a nosotros, al contraer matrimonio con Rosa Carboni, una hija de Gualeguay, el sábado 27 de septiembre de 1890.
Es sumamente interesante el rol que jugó en la fiesta de boda el diario La Discusión, al enviar un reportero a cubrir el evento.
El relato pintoresco nos brinda los pormenores del acontecimiento.
A continuación se comparten algunos párrafos que el simpático periodista escribe para el diario.

Publicación original 1
 “La interesante ceremonia nupcial, civil y religiosa, tuvo lugar en casa de los padres de la novia […].
Una concurrencia numerosa, selecta y distinguida de señoras, niñas y jóvenes había acudido a presenciar ese envidiable acto de himeneo que iba a hacer ingresar una pareja simpática y dichosa en el juicioso gremio de los casados.
Pronunciado el sí tan deseado, y ya unidos con los estrechos lazos matrimoniales, los jóvenes desposados recibieron los augurios felices de sus numerosos amigos y amigas, quienes se dispusieron a festejar con una brillante y alegre tertulia el feliz acontecimiento.
[…]
La brillante tertulia que empezó a las 9 ½ […] tuvo lugar en un espacioso patio, transformado en un lujoso y elegante salón arreglado y dispuesto con profusión de luces y con multitud de flores colocadas con exquisito buen gusto.
Treinta parejas animadas por ese entusiasmo y alegría, que son infaltables en toda ceremonia de casamiento, lanzáronse en el torbellino del baile, dando rienda suelta a la expansión de declaraciones más o menos inspiradas en el amor y la poesía y que son el pan bendito en toda fiesta nupcial.

 
Publicación original 2
Al compás de los brillantes vals, cadenciosas mazurcas y alegres polcas se habrán echado las bases de quince noviazgos por lo menos, a juzgar por la cara de pascuas que tenían algunos.
La parte musical, que es una de las más importantes en toda tertulia, estaba bien representada por el profesor de piano señor Bidaola […] y el señor José M. Cabral y los jóvenes Eduardo Cabral y Darío G. Calderón que nos hicieron oír preciosos vals y mazurcas con terceto de violín, flauta y piano.
[…]
Un espléndido buffet había sido preparado con riquísimos dulces y vinos generosos, donde los concurrentes brindaron repetidas veces por la salud y felicidad de los jóvenes desposados.
[…]
En resumen, ha sido una espléndida y brillante fiesta nupcial, que ha proporcionado a todos los momentos más gratos y amenos.
[…]”. (2)


 CITAS

(1)Cf. VICO, Humberto P. Historia de Gualeguay: Desde sus orígenes hasta 1910. Santa Fe. Edit. Colmegna. 1972. Pág. 246-248, 257-258

(2) “Azahares”. Diario La Discusión. Gualeguay. Martes 30 de septiembre de 1890. Pág. 2


jueves, 17 de julio de 2014

Un gualeyo comprometido con su tiempo



CARLOS BERNALDO DE QUIRÓS



Por el Lic. Gustavo R. Cichero



Carlos Bernaldo de Quirós fue un reconocido hijo de Gualeguay, nacido en 1895. Era hijo de Julio Bernaldo de Quirós y de Carlota Ferreyra.      

Culminados sus estudios de nivel medio se estableció en Buenos Aires, donde se graduó como abogado en solo tres años, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA.


Con el título universitario en su poder se radicó en La Rioja, donde fue profesor de Historia de la Civilización; juez del crimen (1920); juez en lo civil y comercial (1921); presidente del Superior Tribunal de Justicia (1922-1923); diputado a la Legislatura de dicha provincia (1927-1928); miembro de las comisiones reformadoras del Código de Procedimientos Civiles y Comerciales (1921) y del Código Rural (1924).


Hacia 1928 renunció a la banca en la Legislatura Provincial de La Rioja y se trasladó a Buenos Aires, donde ocupó diversos cargos dentro del Banco Hipotecario Nacional, como abogado auxiliar; jefe de Asuntos legales; jefe letrado de la Oficina Jurídica en Casa Central, entre otros.


Establecido en la gran provincia intensificó sus actividades, siendo presidente del Tribunal de Ética  de la Asociación de Abogados de Buenos Aires y del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional “Bartolomé Mitre”. Fue abogado del “Instituto de Maternidad y Eugenesia e Infancia” y del diario “El Pueblo”; presidente de la Sociedad Carlos Ameghino; socio fundador y miembro de la comisión directiva de la Asociación Folklórica Argentina; profesor de Eugenesia Jurídica y social del Instituto Politécnico de Biopatología, Eugenesia y Medicina Social (1) y profesor en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata.


Su labor se ve enriquecida con el legado que nos ha dejado a través de numerosas obras publicadas. Algunas de ellas son Apuntes de Derecho Romano (1917); Historia de Derecho Argentino (1919); Delincuencia venérea (1934); Las enfermedades profesionales de la Ley de Accidentes del Trabajo (1935); Inquietudes al margen de mi lucha: estudios de eugenesia y sociología”.



Como puede observarse hasta aquí, no solo se destacó como jurista, sino también como sociólogo. En su libro Problemas Demográficos Argentinos, abordó sobre los problemas sociales que se relacionan con la demografía y las consecuencias de la misma dentro de la organización político – social de nuestro país. Esta obra, que vio la luz en 1942 y estuvo prologada por Alfredo  Palacios, pretende resaltar las consecuencias negativas que tenía para nuestro país la baja de la natalidad, profundizando en las causas que la provocaban.


Su interés por la sociología se percibe en la visita que hizo a nuestra ciudad después de treinta años de ausencia, donde disertó sobre “La revaloración humana en potencialidad nacional”; conferencia pronunciada en el Teatro Mayo el sábado 23 de mayo de 1942.


Un hombre comprometido con su tiempo, exteriorizó su preocupación escribiendo sobre problemas de nuestro país, muchos de los cuales aun perduran: natalidad, nupcialidad, mortalidad, enfermedades, interés desmedido de los jóvenes ciudadanos por el enriquecimiento monetario sin comprometerse en la vida política y social del país.


Su interés por el mejoramiento humano recibió respuesta del Gobierno Nacional (Presidencia de Ramón Castillo), al plantear en agosto de 1942 la necesidad de que se dicten clases alusivas a los problemas demográficos de nuestro país, de acuerdo con un proyecto presentado por Quirós en el Primer Congreso argentino de la Población (1940).


Sus publicaciones, proyectos, clases y conferencias le valieron numerosos reconocimientos nacionales e internacionales.


El Dr. Luis R. Mac ‘Kay dijo sobre Carlos Bernaldo de Quirós: “[…] no es de los hombres que hacen del talento su destino sino de aquellos que labran su destino con talento. […] llega al terruño con auras de patria y con un mensaje de paz, espiritualidad y progreso en estos momento aciagos en que la humanidad se debate en un espantoso caos de regresión y barbarie, engendro de un materialismo absurdo que sacrifica todo lo divino que tiene el hombre” (2)


CITAS
(1)Fue la primera persona del continente Americano en dictar esta cátedra.
Cf. “Dr. Carlos B. de Quirós. Su personalidad”. Diario La Mañana. Gualeguay. Jueves 21 de mayo de 1942. Pág. 1
(2)MAC ‘KAY, Luis R. “Sobre la personalidad del Dr. C.B. de Quirós”. La Mañana. Gualeguay. Miércoles 27 de mayo de 1942. Págs. 1,4

FUENTES
* “Entrerrianos destacados”. La Mañana. Gualeguay. Martes 13 de agosto de 1940. Pág. 1.
* “Bibliografía: Problemas demográficos argentinos”. La Mañana. Gualeguay. Miércoles 25 de marzo de 1942. Pág. 1
*“Dr. Carlos B. de Quirós. Su personalidad”. Diario La Mañana. Gualeguay. Jueves 21 de mayo de 1942. Pág. 1
* “Una enjundiosa conferencia pronunció ayer el Dr. Carlos B. de Quirós”. La Mañana. Gualeguay. Domingo 24 de mayo de 1942. Pág. 1
* MAC ‘KAY, Luis R. “Sobre la personalidad del Dr. C. B. de Quirós”. La Mañana. Gualeguay. Miércoles 27 de mayo de 1942. Págs. 1,4


lunes, 4 de noviembre de 2013

miércoles, 22 de febrero de 2012

Senderos de Juncos Bravíos-Avance



Trailer de 2 min 45 seg del
Documental cuya duración es de 26 minutos – Fecha de realización: abril/agosto 2011.

Este documental rinde tributo a los maestros y maestras  rurales entrerrianos en zonas desfavorables e inhóspitas, a través de los recuerdos del artista plástico Vicente Jorge Cúneo y de su esposa Nélida Bidegain que memoran los años pasados en las Islas Lechiguanas, cuando Vicente inicia su carrera docente como maestro rural en dichas islas. Ambos relatan los momentos vividos desde una perspectiva personal y diferenciada, lo que enriquece la narración de esa experiencia en la medida que confrontan dos percepciones sobre una misma situación, creando momentos emotivos y profundamente humanos.
El homenaje alcanza también a las familias de los maestros y maestras, a sus alumnos y a las familias de los alumnos, dado que todos constituyen en esos espacios, verdaderas comunidades de aprendizaje donde la enseñanza es una calle de doble mano.
El documental recrea los escenarios del relato apelando a fotografías del álbum familiar de los Cúneo; a imágenes de archivo de distinto origen; a reproducciones de la obra plástica de Vicente producida en y sobre las islas, así como a rodajes actuales realizados en los lugares que enmarcan la historia.
El título del documental como los textos escritos que se presentan en su desarrollo, fueron extraídos de poemas de Vicente Cúneo publicados en su libro LATITUD SUR.

domingo, 29 de enero de 2012

ANTONIO GAMBOA IGARZÁBAL

Ilustre vecino de Puerto Ruiz                                  Por el Prof. Gustavo R. Cichero
                         gustavocich@yahoo.com.ar


Antonio Gamboa Igarzábal, es uno de los tantos personajes destacados de nuestra ciudad, aunque para muchos desconocido, a pesar de que su obra literaria ha sido reconocida a nivel nacional.
Al igual que Juan L. Ortiz, Gamboa Igarzábal nació en Puerto Ruiz, el 8 de septiembre de 1909.
Considerado por Luís Sadí Grosso como  autodidacto, desempeñó tareas de periodista desde los 20 años de edad, en los diarios “La Mañana”, “Justicia” y “El Día” de nuestra ciudad. En ese entonces, solo había asistido a la escuela hasta tercer grado.




En 1947 se trasladó a la ciudad de Paraná, desempeñándose como periodista hasta 1955.
Ejemplo de perseverancia, completó sus estudios primarios a los 47 años de edad. Para ese entonces, ya había publicado su primer libro de poemas: “Coplas”, en 1948. Por este trabajo, obtuvo el premio letras “Urquiza” de Entre Ríos; compartiendo tal distinción con otro copoblano, el Dr. Leoncio Gianello, quien lo mereció por su labor historiográfica.

Continuó estudiando y después de egresar de Bachiller en 1952, obtuvo en 1958 el título de Maestro Normal, emitido por la Escuela Normal de Gualeguay.  En aquel año, fue distinguido por ser el primer docente argentino, egresado a esa edad de una escuela Normal.
Ya como maestro, se desempeñó en escuelas de Paraná, cursando al mismo tiempo el profesorado de Literatura y Castellano y paralelamente Derecho en Santa Fe, hasta principios de la década del ‘60,  cuando se radicó en San Ignacio, provincia de Misiones para ejercer la cátedra de Castellano y Literatura. En esta localidad fundó el teatro vocacional “San Ignacio”, poniendo en escena numerosas obras.

Diez años después, en 1970, tras jubilarse volvió a Paraná, donde interesado por la historia, cursó este profesorado y egresó con este título en 1975. Verdadero apasionado del conocimiento, incursionó en el arte, recibiéndose de maestro ceramista en 1980. Tenía entonces, 71 años.
En nuestra provincia, además de la docente, desempeñó diversas actividades, como Director de Prensa, Presidente de la Dirección Provincial de Turismo, Comisionado Municipal y disertó sobre temas históricos y literarios.
Foto antigua del muelle de Puerto Ruiz
Su obra literaria es muy rica, superando la docena de libros publicados. En sus “palabras”, se puede apreciar el profundo amor que sentía por nuestro río Gualeguay, pero mas precisamente por “su Puerto Ruiz”, el que lo inspiró en su cuantiosa obra.
 


Ya anciano, el profesor Antonio Gamboa Igarzábal, falleció en la ciudad de Paraná en el año 2006, tributándose allí merecido homenaje a quien fuera un ilustre vecino de Pto. Ruiz y un difusor de nuestra cultura.




 
Fuentes consultadas
•    SADÍ GROSSO, Luis. “Gamboa Igarzábal, Antonio”. En Enciclopedia de Entre Ríos: Area Literatura T 5. Paraná. Editorial de la Mesopotamia. 1978. pág. 104.
•    GAMBOA IGARZÁBAL, Antonio. Andanza con el Romance. Paraná. Imprenta Paraná S. A. 2002.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Un inmigrante judío en Entre Ríos-Don Isaac Guerscovich


Horacio Guerscovich relata una parte de la historia de su abuelo, don Isaac, inmigrante judío ruso llegado al país alrededor de 1907, radicándose primero en las Colonias del Barón de Hirsch, para luego probar suerte en varios lugares de las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos, para radicarse finalmente en Gualeguay, donde en 1926 abrió la panadería que lleva su apellido y sigue produciendo su conocida galleta hasta la actualidad, con la presencia desde los inicios y hasta hace poco tiempo, del primer hijo argentino de don Isaac, Martín, de 102 años de edad.

viernes, 10 de junio de 2011

Daniel Carboni Bisso-Pasión por Gualeguay (Video)


El 2 de diciembre de 2007 realicé esta entrevista a Daniel Carboni Bisso. Era la segunda vez que lo veía. Lo había conocido cuatro días antes por medio de un amigo común. La finalidad de la entrevista era que Daniel me hablara del Maestro Roberto Epele que había sido su profesor particular para el ingreso a la universidad y a quien admiraba en grado superlativo. La conversación sobrepasó el objetivo como también la relación que se estableció entre ambos. Estábamos en las antípodas ideológicas que no impidieron un trato afectuoso y de respeto mutuo. En mayo de 2009 pude estrenar en Gualeguay el documental de Roberto Epele. Cuando lo llamé para invitarlo me contó que estaba muy enfermo y le sería muy difícil concurrir. No obstante, estuvo presente en la proyección y con su sinceridad habitual, me manifestó su desacuerdo con el enfoque que había dado a la película. Lamentablemente no volví a conversar con él. Falleció poco tiempo después, el 11 de junio. He aquí mi recuerdo, mi afecto y mi homenaje.